Mercé Blanco: voluntaria en Honduras

Proyecto Casa Hogar Siguatepeque

Cuando una persona…mujer, no ya tan joven, se plantea ‘en serio’ hacer un voluntariado,… imagina otra cosa. Digo ‘en serio’ porque toda la vida he deseado hacer algo así… dejarlo todo un tiempo y servir a los demás, a los que realmente lo necesitan. Y luego, los estudios, el trabajo, las ambiciones personales, la pareja, la familia, los amigos estaban ahí para recordarte que hay que comer, que hay que pagar hipoteca, que las vacaciones duran poco, y en definitiva, que no eres libre… y lo vas postergando hasta casi olvidarlo.

Hace unos meses algunos sucesos no deseados y dolorosos cambiaron mi vida y me obligaron a sentarme y reflexionar… Y así es como vi mi oportunidad de hacer esas cosas que siempre quise hacer, que postergué o no valoré como prioritarias, así es como conseguí darme el permiso de hacerlo ¡ya! o al menos intentarlo… y dejar de una vez de imaginarlo. A día de hoy, unos meses después de mis decisiones veo que me queda todavía muchísimo por hacer, por reconciliar, por aprender y por dar ¡pero estoy en la línea!

Visitar la Casa Hogar ha sido una de las experiencias más bonitas de mi vida. No siento que he hecho un voluntariado, más bien que he compartido mi tiempo con una familia y que la ‘acogida’ en este caso era yo…

Puedo relatar la experiencia de los pocos días que allí compartí, cerrando los ojos y de memoria, puesto que no he escrito ni una sola línea en la libreta que paseé por todo el Atlántico para este fin… Me quedo con las caras de sus moradores, las miradas, los abrazos, las cuatro fotos que tomé, las anécdotas y las sensaciones… y con las ganas de volver.

La Casa Hogar

La Casa Hogar no puede tener un nombre más apropiado. Personalmente había recibido mucha mala prensa de este tipo de centros en otros países y me daba bastante miedo comprobar que alguna sola cosa de las que había oído hablar podía ser cierta. Afortunadamente, me bastó un vistazo de aquel lugar, las caras de las cuidadoras, los olores, el orden, la limpieza, y una corta conversación con la directora para ver que mis miedos eran infundados…. Puedo decir que ya desde el minuto uno, me sentí como una invitada de honor en casa de Tina y su familia…

Recuerdo que llegué directa a Sigua de la Esperanza, donde había pasado unos días visitando a parte de mi familia materna (pero esa es otra historia). Conseguí que una prima me llevara hasta la pulpería que me indicaron, de ahí hasta ‘la flechita’ y el camino que conduce hasta la casa son unos pocos metros. Me recibió Gabriel en la gran verja azul y una jauría de perros guardianes- si leéis esto no sufráis: son jóvenes y no muerden, pero deben aparentar que sí-. Gabriel vive en la casa de al lado y es lo más parecido a un responsable de mantenimiento. Hacía sol, ya se notaba la diferencia de clima con respecto a la Esperanza. Los muros de la verja de la puerta de entrada hoy tienen un bonito mural que pintaron casualmente durante mi estancia.

Tina me mostró la casa, parte de las instalaciones, las habitaciones de los chicos… Viendo la habitación de los más pequeños con sus cunitas y peluches me emocioné mucho: Yo estuve en una parecida 3 hace ya 34 años… Y me acompañó a mi habitación con suelos y techo de madera, compartida con Fernando y Josué de nueve años de edad.

Me preocupaba el tema conexión a Internet, me di cuenta de que aquí en España no dependo tanto de las nuevas tecnologías, pero allí, tan lejos de todo, tenía la necesidad constante de saber de los míos… y me costó relajarme en ese aspecto… Se me olvidó con el recibimiento de los chicos y chicas, que fue muy bonito. Se nota que están acostumbrados a las visitas y que aprecian recibirlas.

El resto de instalaciones las vi con Orly. Tiene 15 años y se encarga del invernadero. Quedamos al día siguiente para regar las coles y tomateras. Luego me enseño el gallinero, la cocina exterior y el resto de la parcela. Enorme.

Cada día los voluntarios ayudan a las cuidadoras con la atención de los niños más pequeños, los que todavía no van a la escuela en este caso, Anna, voluntaria (danesa?) que creo que llevaba allí más de tres meses, después del desayuno se quedaba con Alex, Josselin, Dilcia, Cesar, haciendo talleres y manualidades. ¡Una locura! Tuve la oportunidad de quedarme yo dos mañanas completas con ellos, puesto que Anna estuvo en cama con gripe, y ¡aluciné! -No tengo hijos así que mi experiencia con niños de esa edad se reduce a sobrinas e hijos de amigas-.

Aluciné por el desgaste de energía y disfruté de sus risas, payasadas y rebeldía infantiles. Jugamos con gusanos de plastilina, con la torre más alta de un castillo de Tente (mala idea… todavía debe haber piezas por ahí), y con unos globos que llevé (y menos mal), que 4 personalizamos con carita y nombre propio, para ver si conmovidos, ponían cuidado de no explotarlos en seguida.

A la hora de comer, a los peques, normalmente se les sirve la comida en su minimesa, y sorprende el nivel de autonomía que tienen para todo…luego se les envía a su cuna a dormir la siesta.

Más tardecito llegaban a comer los chicos de la escuela (primaria) y después los de la bilingüe. Da la sensación de que no hay mucho trabajo, puesto que están muy bien organizados, todos tienen asignada su tarea y todos colaboran y la cocinera es un crack de los guisillos y comida de rancho! A media tarde, después de comer la mayoría de los chicos deben realizar su tarea (deberes de la escuela), y aquí sí que se complica la cosa… Son muchos, los niveles de estudio son diferentes entre unos y otros; y muchos de ellos necesitan atención constante. Aquí sí faltan manos, aunque Tina, Melody y Alma, Delmi, Denia, Ruth, Alma y Lourdes, conozcan sus problemas educativos y prioridades, ayuden a los chicos, y se vuelquen en la labor, no llegan a todo.

Momento tarea

Recuerdo con cariño algunas peripecias dando soporte en el estudio. Las tareas de los más pequeños a veces consistía en simplemente copiar un número concreto o una letra varias veces y en buscar ese mismo elemento en algún libro o revista, recortarlo y pegarlo en el cuadernillo. Otras se trataban de algo más complicado que ponía a prueba tu memoria o capacidad de cálculo…

Por ejemplo ayudar a Natalia a aprenderse los números del 1 al 10 me costó más de lo esperado. Teníamos una tabla con números de colores tallados y no parecía tener problema en contarlos de manera correlativa, pero sí en identificarlos por separado. Cada tarde lo intentaba un ratito y me frustraba el resultado… pero ella me miraba, me sonreía y se me pasaba. Espero que ya lo tenga por mano, aunque es muy chica todavía…

Carlita es bastante aplicada cuando quiere y sus tareas consistían en practicar las restas sin llevar o copiar algún texto, inventar un cuento, dibujar…la ayudaba en cuanto a las ideas para representar los textos… eso es lo que más le costaba:- el cuento del lobo y los cabritillos ¿Qué puedo dibuja tía?- la verdad es que no necesitaba mi presencia para hacerlo bien… pero ella es una acaparadora de 6 atenciones. Solo quería mi compañía y era fácil llevarla engancha en el cuello al mínimo descuido.

Riccy es igualita en ese aspecto… Con el agravante de que a veces se me enfadaba si no podía estar por ella, comer con ella, ver la tele con ella… Riccy es una niña especial muy dulce y cariñosa, también trabajdora: Cuando finalizaba su tarea de copiar algo me pedía que le pusiera otra, cuando quería llamar mi atención me decía luego vienes conmigo a ‘hacer tareas’, pero solo quería que me sentara a su lado, y yo siempre estaba liada… me entristece pensar esto.

José Ramón me tuvo una noche en vela… jajaja… Realmente él no, pero me hizo explicarle el máximo común denominador y el mínimo común múltiplo después de la cena, y tuve pesadillas. Me pedía que le pusiera supuestos prácticos e hice lo que pude porque hacía tan sólo tres años tuve que refrescar el tema para ayudar a un chico de veintitantos a sacarse la ESO. Sé que tuvo un parcial de recuperación a los pocos días, me fui sin saber qué tal le fue.

Un día Gabriel con su bracito enyesado, después de comer se puso a hacer su tarea sin muchas ganas (igual que el día anterior). Yo baje de la planta de arriba de estar con Carlita y lo encontré llorando y pataleando… intenté consolarlo sin éxito. Estuvo así rato hasta que muy tarde decidió que quería mi ayuda y nos sentamos a trabajar… tiene problemas de concentración, y le cuesta bastante la lectura y escritura, necesita apoyo y estimulo para estudiar, además la tarea era una repetición de unos textos y creo que le enfurecía tener que hacer dos veces lo que no hizo bien la primera… llegó la hora de la cena y no había terminado la tarea… Nos pidieron que lo dejásemos y me quedé preocupada por si le regañaban en la escuela. Me encargué de dejarle muy claro que con esa actitud no conseguiría nada, y que si su objetivo era jugar toda la tarde lo que debía hacer era hacer muy temprano y rápido su tarea para luego disfrutar jugando más rato. Al día siguiente, en cuanto comió vino a buscarme con la libreta y me dijo: ‘tía, venga conmigo a hacer la tarea!’. Trabajamos duro dos horas, teníamos un reto! Se puso al día, hicimos un efusivo ‘chócala’ y luego salió feliz a corretear al campo!

Con Yuri, mi lindísima y loquita Yuri, hicimos una pequeña sentada calculando áreas y superficies de figuras geométricas. Con Marisol buscamos palabras como ‘natalidad’, tasa de mortalidad… etc., y su representación gráfica, leímos en ingles con Josué y Esmeralda… Mi granito de arena, ínfimo.

Las mañanas y el café

Me levantaba feliz a las 05:45 para desayunar mis 40 besos! No me considero especialmente cariñosa. De pequeña me enseñaron a ser educada y repartir besos a la familia a modo de saludo, pero en general, era tímida y arisquilla, lo hacía de mala gana. Aquí con ellos, tan cariñosos, también he aprendido a darlos a gusto y por gusto. Estoy encantada con esta lección. Nada de lo que yo les haya podido enseñar será tan valioso.

Me despertaba el olor a café colado recién hecho. Los chicos iban saliendo de sus habitaciones y las dejaban en perfecto orden de revista, sino la dirección o alguna cuidadora se encargaba de recordarles qué hacer bajo amenaza de no ir a clase y quedarse limpiando (funciona). Los desayunos contundentes y riquísimos garantizan el aporte de energía necesario para empezar el día tan temprano… unas baleadas, unos huevos revueltos, tortillas, frijoles y arroz… un día panqueques y otro una especie de buñuelo frito rico rico…

Una mañana necesitaban que acompañara a Kevin y a Wilmer a un evento de la escuela. Se trataba de una pequeña obra de teatro a la que asistían varias escuelas y con fines de sensibilización medio ambiental. Debían ir acompañados por un adulto y yo lo hice encantada. Llegamos muy temprano, empezaba a las 8.30 y llegamos a las 7.30 h aprovechamos para hacer un reconocimiento del colegio, y cuando empezaron a venir otros alumnos de su escuela me escabullí un momento para comprar unos zumos y bollos. Lo pasamos bien, aunque creo que a Kevin le aburrió un poco la obra. Estuvo muy pendiente de que conociera a la directora de la escuela, que según él era española.

Otra mañana me fui a Sigua a un ciber. Había recibido una llamada del Servicio de Ocupación de mi ciudad el día anterior explicándome una oferta de empleo. ¡Necesitaba Internet para enviar el cv y me armé de valor! Me colaron en el minibús/ taxi escolar y me planté en el centro. Desayuné en una bonita cafetería, vague un poco por las 4 calles entorno a la plaza de La Amistad y al final encontré el CIBER. Aproveché mi gestión personal para descargar de la red ideas de proyecto de reciclado sobre el que me había comprometido con Tina a cooperar, y para imprimir la imagen de una laringe que me encargó José Ramón.

Paseando por la plaza de la Amistad paré en una boutique donde había ropa muy bonita y donde encontré un vestidito que compré para regalarle a Keyly por su cumpleaños. Al volver a la parada de bus para regresar a casa me encontré con Orly. Me acompañó al mercado a comprar unas cosillas. Entre otras, salsa picante… Me encanta y aunque no es parte de la dieta de los chicos tienen algún bote en la alacena del que yo había abusado impunemente.

El día antes de marchar decidí ir a Sigua a comprar los regalos de los otros homenajeados del mes, cuando le compré el vestido a Keyly no caí en eso…, Natalia, Fernadito, y Andresito también cumplían años este mes. Por culpa de esta decisión y de que me entretuve más de la cuenta en las compras no pude probar la tarta. Eso sin mencionar el miedo que pase cuando bajé del bus y tuve que andar aquellos metros de la flechita a la casa totalmente a oscuras.

También tenía como objetivo mirar alguna cosilla para los acabados al desarrollar el proyecto de reciclado de los chicos. Les había enseñado el dossier a los participantes Fernando, Josué, Lorena y Esmeralda todos querían hacer cosas espectaculares, pero nadie quería desarrollar el proyecto que nos parecía más original a mí y a Tina: el comedero de perro/gallinas hecho con garrafas de plástico. Fernando hizo llaveros, se empezó a fabricar una cortina de colorines con tapones de plástico y Lorena hizo una macetita decorativa con un zueco crocs; finalmente se prestó a realizar esa obra de ingeniería punta en plástico de garrafas la preciosa Esmeralda…. Y hace un par de días me comentó Tina que había ganado el concurso. ¡Qué alegría me dio!

Los atardeceres

Cuando terminan las tareas los mayores se juntan en el exterior o en las mismas habitaciones. Al estar distribuidos por sexo y edad se forman pequeñas pandillas y alianzas dentro de la casa. Nunca están solas/os. Los más mayores se sientan en el exterior o están en su habitación preparando sus cosas para el día siguiente. Una tarde convencí a Yuri para que me hiciera las uñas… es muy buena… una artista! Otras tardes acompañabas a la cocinera o pinchabas a Yeimi (preciosa y excéntrica) a ver qué “lindezas” te soltaba antes de arreglarlo con un “tía usted sabe que yo la quiero eh!”… hasta una tarde convencí a Kevin y Wilmer para adecentar el gallinero que tenía bolsas de plástico por todo el suelo…

Era difícil escoger con quien compartir esos ratos. Así que después de las maravillosas duchas de media tarde estabas con todos un 10 ratito, e intentabas no repetir demasiado con nadie para evitar fomentar celillos.

El segundo día de llegar Tina dio vacaciones a Lourdes. Así que yo intenté colaborar en las comidas y duchas de los más pequeños, que son a los que Lourdes cuidaba generalmente. Los momentos más divertidos de la estancia los viví con ellos en esas duchas. Alex, el más peque no quería que lo duchara yo, todavía no me tenía confianza, y solo se dormía con tía ‘Lule’ (como él llamaba a Lourdes). Pero Josselin, Dilcia y Natalia hacían del momento baño una fiesta. Las tres están supergraciosas. Josselin es muy menudita y muy morena, parece menor de lo que es. Me contaron que tiene un trastorno alimenticio y que por eso no se ha desarrollado bien. Es un bichillo encantador… las tres lo son. Se crean uno vínculos súper especiales y entiendo que allí a los voluntarios se les llame ‘Tías’.

Después de cenar ellos eran los primeros en ir a la cama junto con Esmeralda, Carla y Lorena. Carla siempre me pedía que le leyera un cuento, y lo hice en dos ocasiones. La primera les leí uno sobre un abuelo y un cofre si no recuerdo mal, que ya me tenían preparado ellas mismas. Y otra noche me tumbé en la cama de Lourdes e inventé o ‘reversioné’ el cuento de Caperucita roja –¡tía cuente otro!- los tres cerditos, y la bella durmiente… en mis versiones nadie se come a nadie y la bella despierta al príncipe. Fue divertido, ¡pero no tenían fondo! No querían dormirse.

Noche sinónimo de cd de música clásica o instrumental que acompañaba a todos bastante rato antes de conciliar el sueño. Me encantaba ese detalle.

Las noches también son las reuniones en los sofás ante la programación infantil y de los momentos de oración antes de irse a dormir. Momentos muy íntimos en los que preferí no participar, que también me han hecho replantearme cosas a nivel espiritual, y de observar cómo se puede incorporar la religión en la vida de estos jóvenes… la manera tan natural que tenía los chicos de orar antes de comer, de participar en la lectura de un versículo o de dar gracias sin que pareciera dogma o fanatismo. Reconozco que a pesar de mis conflictos me encontré cómoda con este aspecto de mi nueva familia, hasta el punto que los despedí asistiendo a una misa el domingo con ellos.

Conclusiones

Creo que el proyecto de la casa hogar a día de hoy es un éxito conseguido con gran esfuerzo por parte del equipo de colaboradores y sobretodo, y mi humilde opinión, de la implicación de la Directora que sobrepasa a la simple profesionalidad.

Los valores con los que están creciendo estos jóvenes son el respeto y la solidaridad.

Mi idea inicial y mi objetivo era centrar mi ayuda y empezar a trabajar con los adolescentes. Darles orientación laboral a nivel competencias y habilidades valoradas en el mercado laboral y técnicas de búsqueda de empleo. Para ello es necesario más tiempo del que disponía y también conocerlos mejor para poder ver cuáles son sus inquietudes, necesidades o intereses; elaborar un diagnóstico y desarrollar un plan de acciones.

Tuve oportunidad de tener charlas con alguno de ellos respecto a la situación económica del país, el futuro, el trabajo y los estudios a realizar. No todos me parecieron realistas en cuanto a lo que supone emigrar al extranjero o a un país como España.

No todos los jóvenes de la casa querrán continuar con sus estudios, y algunos necesitaran acceder al mercado de trabajo incluso antes de haber alcanzado la mayoría de edad. Los valores que se demandan actualmente en el trabajo a veces distan de los que se aprenden en el entorno familiar, e ignoro si en su entorno educativo se trabaja lo suficiente estos aspectos, por lo tanto si que creo que es un área a trabajar con algunos de los chicos de la Casa Hogar antes de que se emancipen.

Las instalaciones me sorprendieron por calidad y calidez. Si bien es verdad que el centro es muy bonito, acogedor y completo, tiene plazas limitadas; para ser ampliado en tamaño y en número de plazas y ayudar a más niños de la comunidad se necesitan recursos y ayuda de voluntarios.

Un grupo de voluntarios canadienses vinieron a realizar una mejora importante en las instalaciones deportivas, reformaron el almacén y empezaron a construir una pista deportiva, imagino que de alguna manera, y como en todo siempre existen áreas de mejora en las que se puede trabajar con los recursos adecuados.

Por ejemplo el transporte escolar: La casa está bastante apartada del pueblo y se necesita transporte público para ir a la escuela. Hay transporte público a pie de carretera pero el clima de inseguridad generalizado en el país no hace recomendable que lo chicos viajen solos. Hay un minibús que los lleva y los trae de la escuela, también lo utilizan los domingos para ir a misa. Normalmente triplica las plazas… Y aunque en Honduras parece una cosa muy habitual no deja de ser muy peligroso.

Les iría muy bien una sala polivalente de estudio: actualmente se comparte el comedor como sala polivalente de estudio. Algunas habitaciones de 5 o 6 personas tienen también un escritorio compartido. El problema es que ni las mesas, ni las sillas, ni la iluminación son adecuadas para el estudio.

Es difícil leer, concentrarse o estudiar en silencio… El ruido, o murmullo de 40 chicos complica el concentrarse al estudiar. Sobre todo los chicos más mayores y con mayor carga de trabajo de estudio necesitarían una zona donde poder concentrarse mejor, separada del área de trabajo compartida.

Se me ocurre que una buena aportación sería ayudar a fomentar el recurso de la biblioteca con más libros, recursos y material didáctico, incrementar el número de libros en diferentes áreas, catalogarlos y disponerlos de manera adecuada. La casa tiene un espacio dedicado a ello y sería genial ver llenas esas estanterías!

Otra cosa sobre la que reflexioné es la posibilidad de crear una sala o espacio con ordenadores. La introducción de nuevas tecnologías en todos los ámbitos y hogares del mundo pone en desventaja a estos jóvenes. Ignoro si en las escuelas tienen acceso a ordenadores (me temo que no todos). Pienso que si el uso de estos aparatos y de internet se acota al terreno educativo y profesional, se limita el uso en horarios y en niveles de estudio, puede ser una buena herramienta y un beneficio para ellos.

En la casa hogar solo hay un aparato, es de uso limitado y no está conectado a Internet. Creo que además es muy complicado el hacerlo llegar… De todos modos debo decir que comparto la política del uso restringido de teléfonos móviles para los habitantes de la casa. Era una delicia ver como estos chicos todavía no se comportan como otras generaciones tecnológicamente intoxicadas: hablan entre ellos, juegan, se relacionan, leen… ¡oye! Se está estupendamente!

Recuerdos y agradecimientos

Gracias por todo. Emely, Alex, Joselin, Dilcia, Nataly, Carlita, Esmeralda, Lorena, Marlon, Héctor, Gabriel, Anthony, César, Moisés, Christian, Andrés, Josué, Fernando, Orlin, Alfredo, Lester, Kevin, José Ramón, Esteban, Wilmer, Helena, Brenda, Yolani, Marisol, Riccy, Carla, Yeimi, Angie, Yuri, Lala, Keylin, Neideyn, Leti, Sindy, y también a todas las tías Melodie, Delmi, Denia, Ruth, Miriam, Alma y Lourdes, y a mamá Tina.

Dulces y merecidas vacaciones Tina.

Tengo muchísimas ganas de volver a verles ya.

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