Isabel Rodríguez: Voluntariado en Hospital de Toucar

Me gustaría empezar mi memoria confesando que a pesar de que Rafael, mi pareja y más gente me insistieron para leer alguna memoria de las ya escritas en la web de CC ONG hice caso omiso ya que no quería hacerme una idea preconcebida de lo que me esperaba allí. Preferí resolver mis dudas preguntando a diferentes personas e investigando en internet y en guías de Senegal.

Mi idea idílica de “ayudar” a la gente nace, según recuerdo, en algún momento de mi infancia cuando veo en la televisión un anuncio de aquellos de “apadrina un niño” y les digo a mis vecinas que quiero un tete pequeño negrito y, poco a poco, mi imaginativa mente crea un amigo invisible negrito con el que juego a cartas y hablo con él. Ya no recuerdo cuando desapareció, pero seguro que en la adolescencia cuando empiezas a entender algunas realidades de la vida y algunos pensamientos mágicos quedan atrás en la infancia.
La segunda vez que volví a tener ganas de realizar un voluntariado fue en el momento en que acabé mi diplomatura de enfermería. Me decanté por ir a India. Me dieron puerta ya que me pedían de requisitos experiencia e inglés. A las semanas del portazo me matriculé en una academia para sacarme el First y empecé a trabajar muchísimo porque quería con todas mis fuerzas realizar ese sueño. Fueron pasando los años y nunca encontraba el momento de lanzarme a la aventura: problemas familiares, trabajos, pareja… hasta este mes de Julio. El 4 de Julio no me renovaron el contrato en el hospital donde trabajaba y la primera idea que me vino en mente fue “Ahora te vas”. Busqué diferentes ONG en países tranquilos de África, India actualmente está complicado para viajar una mujer sola, y lo comenté con mi pareja y mi familia y, a pesar de que les costó aceptar que me fuera sola, me apoyaron y me ayudaron a organizarme.
CC ONG fue de las primeras en contactar conmigo, Rafael suele estar localizable las 24h del día los 7 días de la semana, y cuando fui a conocerlos me convencieron de tal manera que descarté el resto de opciones.

Pasé casi 2 meses organizándome y leyendo el dossier de voluntaria, que ayuda bastante aunque no es del todo correcto puesto que mucha información es de Ndockh, el pueblo de al lado de Toucar donde se encuentra el proyecto de las placas solares. Tenía muchas emociones mezcladas dentro: entusiasmo, miedo intriga… era un nervio con patas! Pude llenar una maleta de 26 Kg de medicamentos que me donó una farmacéutica y ropa de amistades.
El Sábado 27/8, en el aeropuerto del Prat estaba como un flan mientras cruzaba el control y dejaba atrás mi pareja y mi familia, dentro de mi había un pensamiento tipo “Qué estas haciendo? Vuelve atrás” hasta que me senté en el avión. Me relajé, me di fuerzas y descansé hasta llegar a Dakar. Había escogido Vueling/ Iberia para volar ya que hay 1 vuelo semanal directo Barcelona- Dakar que dura unas 4:30h. Va los Sábados y vuelve los Domingos.

En Dakar, nada más salir del aeropuerto tuve cierto miedo a ser abandonada por Ousmane (el guía). Son la 1:30h y tienes que cruzar una especie de pasillo con vallas lleno de hombres que gritan si quieres un taxi. Anduve y fui diciendo que no y buscaba con todas mis fuerzas un cartel con mi nombre o alguien que lo gritara y…al final apareció él. No entiendo como te reconoce entre tanta gente! Subimos a un taxi que ya había pactado el precio de 5000 CFAS con él y me acompañó al albergue, que por cierto es todo un lujo la habitación. Quedamos para hacer algo de turismo en la ciudad el Domingo de buena mañana y el Lunes fuimos a Toucar en bus. Me habían comentado anteriormente que se intentaba aprovechar de los voluntarios y que a veces les pedía más dinero de sus 5000 CFAS diarios que le tocan, conmigo fue un sol, un buen guía y decidí ser generosa con él porque quise.

En internet había leído que habían unos 140 Km de Dakar a Toucar y calculé que serían unas 3h ya que suponía que las carreteras eran malas y el bus peor… error! Se tardan entre 5-7h en función de si llueve o si sube o baja más o menos gente. Es una locura! Pagas 1500 CFAS y os puedo asegurar que eso no tiene precio. Sube y baja gente por la puerta de atrás con el bus en marcha, va hasta los topes de equipaje en la baca entre maletas y sacos de comida, para muchísimas veces pero nunca digas tú de parar a orinar que no espera, hace un calor horrible, vas como sardinas en lata y para colmo te venden fruta, agua, dulces o frutos secos por la ventanilla de la ventana cada vez que para 1 minuto. En una ocasión llegó a subir un vendedor ambulante con crema para dolores musculares y soltó un rollo de 5 minutos entre parada y parada. Es un caos total pero una anécdota divertida más que contar.

Después de 6:30h de viaje y de preguntar millones de cosas a Ouz, por fin llegamos a Toucar. Compramos 10L de agua por 1100 CFAS y una tarjeta de recarga de Orange de 5000 CFAS para cargar el móvil con un bono mensual de 2GB de internet. Me habían comentado que era complicada la cobertura allí pero la verdad que yo nunca tuve problemas a la hora de contactar con la familia por whatsap. Las llamadas se cortaban varias veces pero los mensajes de voz funcionan bastante bien. Es una buena manera de no gastar saldo. Llegamos al recinto hospitalario con linternas y conocí a toda la familia Ndaw y a más vecinos que rondaban por la casa ya que algún día a la semana van a ver la TV allí. Cené con Pape Ndaw, el médico, y fue agradable aunque para mi gusto picaba horrores aquella comida! En la casa la gente hablaba en Wolof y me encontraba algo fuera de lugar. Alguno me habló en francés pero mi nivel era pésimo. Hasta que conocí a Iboulaye, el hijo del médico, que hablaba en inglés. Esa noche me duché, me ubiqué en una habitación en la casa de Mariamma, la comadrona, que estaba pegada a la del médico y me despedí de Ouz.

Mis primeros días fueron algo malos, me sentí mal en varias ocasiones: las tubabs (las blancas) no caemos muy bien a las mujeres bunyuls (a las negras) y diría que es a causa de que atraemos a sus hombres. Todos los hombres del pueblo al conocerte te dicen “je t’aime” y “marriage avec toi”. Primero decía que estaba prometida y no funcionaba, luego decía casada y me preguntaban por mi anillo y al final opté por decirle “sí, mañana nos casamos” y eso sí era eficaz, se reían y se iban! Sentía que la gente de la casa no me acogía ya que Iboulaye se fue 1 semana a Dakar y el resto no hacía por comunicarse conmigo excepto los niños, que fueron mi salvación en varios momentos de soledad. Varios días estuve estudiando francés con un libro que había encima del sofá de francés- español hasta que Awa, la hija que ayuda a Pape Ndaw en el hospital, decidió hacer clases conmigo y así ella aprendería español y yo francés. Por las mañanas tocaba hospital hasta las 14h más o menos y por las tardes clases de intercambio de idioma y ver series latinoamericanas en francés: curiosísimo.

El hospital, es una especie de ambulatorio materno- infantil de aquí pero sin limpieza, recursos los justos y para colmo es gente que no quiere aprender. Ese fue otro punto que al principio me indignaba bastante. Sentía que había llegado hasta allí para integrarme con ellos e ayudar a mejorar algo y ni ellos mismos quieren mejorar porque dicen que todo está bien como está. Errores frecuentes que os sorprenderán: Muchos no usan guantes en las curas de heridas ni en los test de la Malaria, reutilizan las suturas metiéndolas 10 minutos en Betadine, utilizan material oxidado e incluso sin esterilizar entre paciente y paciente, suturan con las manos con riesgo de pincharse en todo momento, no ponen una vía a un paciente con más de 39º o con una lipotimia y encima recetan Amoxicilina o Ciprofloxacino y Paracetamol a todos! Podría citar más cosas que no me parecen correctas pero son pasables pero éstas… no! Les expliqué y enseñé como suturar con porta-agujas y pinzas y que es más seguro y solamente una chica lo aplicó. Le expliqué que no era bueno recetar antibióticos para todas las fiebres ya que pueden ser víricas y crear resistencias a posteriori y… se reían de mi! Me ofuscaba cada vez que hacía el esfuerzo de enseñar algo positivo y en mi francés chapurreado y lo tiraban por la borda. Un día comprendí que seguramente más voluntarios lo hayan intentado como yo y que seguramente hayan dejado cosas positivas como que alguien use guantes, limpien el material después de su uso y el carro de curas esté recogido. Yo debo pensar que dejo 1300€ en medicación gratis para el pueblo, alguien sutura con instrumentos de forma segura y Pape Ndaw aprendió a utilizar inhaladores para recetarlos a pacientes con crisis asmáticas gracias a mis clases. Cada uno de nosotros seguramente deje un granito de arena que, para nosotros es poco, pero poquito a poquito mejoraremos la calidad de la sanidad de allí. Yo además aprendí mucho de ellos: a tener paciencia, a trabajar más lenta y sin estrés, a trabajar con sus pocos recursos y a valorar todos los que tenemos nosotros y a conocer las enfermedades in situ. La mayoría de pacientes que acuden allí en la época húmeda son: vómitos, diarreas, síndromes gripales y/o infecciosos, curas de afecciones de la piel y malnutrición infantil. Me sorprendió que en todo el mes solo vi 2 casos de Malaria, mejor! En fin, creo que puedo completar mi CV con esta experiencia y ellos habrán retenido algo de mi y eso es lo importante.

Poco a poco, mis días empezaron a ser más claros. Me manejaba mejor con la gente del pueblo, con el francés, el wolof y el serer básico, con el regateo, me había acostumbrado al picante, a dormir en un colchón en el suelo, ya no me daban asco los bichos porque había entendido que me protegía mi mosquitera, a no tener pánico en las tormentas cuando pensaba que se iba a inundar Senegal o que me caería un rayo, a ducharme con 2 cubos de agua llenados en el grifo del jardín, a hacer mis cositas en una letrina embozada llena de moscas… estaba adaptándome al medio cuando apareció Anna, otra voluntaria que llevaba 2 meses y algo por Senegal. Fue toda una sorpresa! No tenía ni idea de que venía otra “tubab” conmigo! Cuando todo empezó a ser mejor, mejoró 100 veces más con su llegada. No es por nada en especial pero poder compartir las experiencias, la cultura, los momentos y las conversaciones nocturnas hasta las 23-24h hacían de todo más fácil y llevadero. Ya podía salir con una chica al Noctambule (un cuchitril de bar) a tomar una Coca Cola o una cerveza y podía hablar en mi idioma y reírnos juntas de cosas banales. En 1 día éramos como mejores amigas de toda la vida ya. Nos contamos mil y un secretos que solo sabían unos pocos de mi entorno. Hicimos una piña y nos apoyamos en todo momento en lo bueno y en lo no tan bueno. Tuvimos un percance con Iboulaye, que a los voluntarios les pide unas 10000 CFAS por la electricidad y eso no estaba documentado en nuestro dossier y luchamos para que nos bajara el precio por ser 2. Nos costó lo nuestro pero es que pensábamos que nos tomaba el pelo. A posteriori lo he hablado con Rafa y dice que es cierto y que se debería escribir en el dossier. Le he comentado que me gustaría rehacer el dossier con la información más sintetizada y actualizada y le ha parecido perfecto.

Juntas fuimos a trabajar: ella al proyecto de discapacitados y yo al dispensario, a 2 bautizos, 1 boda, 1 parto que está grabado y que por cierto puedo confirmar y documentar que los bebés negros nacen blancos y vivimos la gran fiesta de la Tabaski, que dura 1 semana. Nos hemos empapado de fiestas, tradiciones, bailes, música, costumbres, cultura, comida casera, charlas e intercambio de religiones con diferentes amigos musulmanes. Hemos tocado el Djembe y bailado el Nagore. Ha sido una experiencia muy enriquecedora y divertida para todos.

A los días llegaron 2 voluntarios más, Mar y Albert (el chico dormía en Ndockh) y recuerdo la primera noche los 4 conversando con la familia, riendo y antes de dormir nos comimos un sobrecito de jamón que trajo Mar que supo a gloria. Parece mentira pero después de ese empache de jamón estuve 6 días con diarrea que fui calmando con agua, limón y azúcar. A pesar de estar algo flojita, fuimos a Ndockh y pasamos 3 días juntos sin parar de hacer cosas hasta mi despedida.

En fin, he aprendido mucho de esta experiencia tanto de mi como de la gente tan fantástica de allí. Llevo 1 semana aquí y añoro ciertas cosas de Toucar como: pasar horas y horas paseando, conversando con la gente, haciendo el té o viendo jugar a fútbol a los jóvenes con chanclas cangrejeras! Añoro el picante incluso! Tengo la receta del famoso Thie boudienne que quiero prepararle un día a mi pareja.

Recuerdo el último día que me dio pena subirme al bus y dejar a la familia Ndaw, mis amigos bunyuls y a mis 3 tubabs allí para volver a mi vida real de aquí. Ya tenía ciertas ganas pero aun así me entristecía. Mi último día en Dakar fui a despedirme de Senegal por todo lo alto en la Isla de Goree, lo recomiendo. Es un sitio muy autentico, la casa de los esclavos es escalofriante y las playas son limpias y bonitas, para despedir el país…ideal.
Lo pasamos genial Ouz y yo y a la noche también me costó despedirme de él.

Actualmente, día sí día no alguien de allí me escribe por whatsapp para saludar y ver como estoy. Me apetece volver con mi pareja y recorrer el sur de Senegal, que me han comentado que es muy selvático y precioso y seguro que pararía unos días a visitar a todos mis bunyuls y vivir nuevas experiencias con mi pareja de la mano.

Senegal: WAW! Me manques beaucoup.

P.D: Mañana empiezo clases de francés!

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