Consejos para voluntarios

 PRESENTACIÓN

Casi cuatro años han pasado desde la primera vez que pisé Senegal en Julio de 2012. Mi estancia iba a ser de un mes. El trabajo que me sugirió CCONG para mi voluntariado fue la identificación de un posible proyecto de electricidad solar fotovoltaica en el poblado de Ndokh.

Los primeros dos días, como le pasa a buena parte de los voluntarios, fueron bastante desalentadores. Es más, el segundo día pensaba que no iba ser capaz de aguantar tanto tiempo en un pueblo en el que no veía nada interesante para hacer y del que no se podía salir, dado su aislamiento y la ausencia total de medios de transporte. Soy muy activa y nerviosa, lo que contribuía a agravar la situación.

El tercer día, tuve la oportunidad de explicar el proyecto al poblado en Asamblea, y decidí darme un voto de confianza. El cuarto, apareció Diogoye Diouf, uno de los miembros del entonces “Consejo de Sabios” del poblado, para ofrecerse a acompañarme por todas las casas a fin de recabar la información que necesitaba para poder identificar y formular correctamente el proyecto.

De ahí en adelante, todo se sucedió mucho mejor de lo esperado. Dejé de agobiarme, me sentía a gusto con lo que estaba haciendo, no me molestaban ni los mosquitos.Trabajé sin descanso, conseguí recopilar toda la información que necesitaba y a las tres semanas salí de Ndokh con una energía y una motivación que no recordaba haber sentido nunca en el plano profesional.

Cuatro años, y ocho viajes después, esa energía no se ha acabado, sino que va en aumento. He visto muchas cosas, he tenido muchos momentos buenos y algunos malos, alegrías, dudas, preocupaciones y cabreos monumentales, pero sobre todo he intentado, e intento, en todo momento integrarme y convivir. “he tenido muchos momentos buenos y algunos malos, alegrías, dudas, preocupaciones y cabreos monumentales, pero sobre todo he intentado, e intento, en todo momento integrarme y convivir”.

Mi colaboración con CCONG sigue activa, y ha ido creciendo en tiempo de dedicación. Y es que una vez elegido este camino, se descubren nuevos proyectos, y mejora el criterio para elegir los que son viables, y la experiencia para llevarlos a cabo.

Trabajo sin descanso mientras estoy en terreno. Me dan igual las horas y el día de la semana, porque con lo difícil que es aquí todo, cualquier momento es bueno para terminar un trabajo que dejaste a medias, cosa que sucede con bastante frecuencia.

Hacer balance después de cada viaje, me ayuda a no perder la perspectiva, porque yo ahora ya me siento medio africana.

De hecho, digo que soy serer (una de las etnias de Senegal, la segunda en número después de la etnia Wolof ): Ana Faye de Ndokh, de la familia de Hubert Faye. Allí nací en Senegal. No se lo creen, por supuesto, pero se ríen y me sirve para comenzar una conversación de forma relajada.

Pero esta memoria no surge para hablar de proyectos, de los que ya hay información suficiente en redes y en los cauces habituales de la organización, sino para compartir mis vivencias.

Pienso en quienes os estéis planteando venir, y se me ocurren unas cuantas observaciones. No son consejos, ni advertencias, simplemente reflexiones personales que han pasado por mi cabeza en distintos momentos y estados, y que ha llegado el momento de compartir.

Además, egoístamente las escribo para poder leerlas de aquí a un tiempo y ver si mantienen su vigencia. Las situaciones cambian. Las personas evolucionamos.

OBSERVACIONES GENERALES

Concédete un tiempo para adaptarte al medio. Observa, pregunta y sigue observando. Aquí todo va en cámara lenta. No te agobies.

Si vienes para menos de un mes, no tengas grandes expectativas. Disfruta de la convivencia y no pierdas detalle de todo lo que te rodea. Si decides volver otra vez, podrás sacar partido a esas observaciones.

Si vienes con una idea de proyecto, estudia primero el medio. Aunque previamente hayas sido informado, nada como estar en el terreno para ver y comprender por uno mismo. Posiblemente acabes adaptando tus planes y expectativas iniciales. Eso es buena señal.

La lengua oficial es el francés. Pese a ello, entre la población adulta, mucha gente no lo habla. Especialmente en zonas rurales. Se comunican en su lengua materna, que en la mayor parte de los casos es el wolof o serer.

La educación es en francés, los libros son en francés, pero los niños tienen vergüenza de hablarlo, las mujeres no lo hablan pues en su mayor parte no han sido escolarizadas, y los hombres se defienden, si en algún momento han estado trabajando en Dakar o en otras ciudades. Pero incluso aunque te entiendan, como lo han olvidado no tienen soltura para hablarlo.

Así que en principio, para la vida cotidiana, el francés no es un gran inconveniente.

Cambia el cuento si pretendes desarrollar un proyecto propio, para lo cual tendrás que hacer gestiones administrativas, y documentarte. Cosa bastante difícil si no te puedes comunicar.

No obstante, Ousmane, nuestro guía de voluntarios habla español aceptablemente. Lo ha aprendido con mucho esfuerzo, a base de hablar con voluntarios y viajar diccionario en mano. Él podrá ayudarte, en eso y en todo lo que necesites. Tiene experiencia y conoce el terreno como nadie.

Deberás informarte sobre los trámites a seguir para emprender cualquier acción sea donde sea. Hay gobierno, leyes, y estructuras administrativas en todos los ámbitos que hay que conocer y acatar. Queremos ayudarles, no imponerles. No somos vikingos.

No prejuzgues. No creas que ellos no saben lo que quieren. A lo mejor simplemente es que no te lo quieren contar. A fin de cuentas, tú no dejarías que alguien entrara de buenas a primeras en tu casa a decirte lo que estás haciendo bien y mal, aunque tuviera razón.

Muy recomendable conocer la situación cultural y social del país. Temas normales en nuestra sociedad como el alcohol, las drogas, No prejuzgues. No creas que ellos no saben lo que quieren. A lo mejor simplemente es que no te lo quieren contar. A fin de cuentas, tú no dejarías que alguien entrara de buenas a primeras en tu casa a decirte lo que estás haciendo bien y mal, aunque tuviera razón. el sexo o la homosexualidad son tabú. Incluso cambia la visión dependiendo si estás en un entorno musulmán o cristiano.

Ellos también son conocedores de estas diferencias Están comunicados e informados. Tienen acceso a los medios y mucho interés en lo que sucede fuera de sus fronteras, especialmente los jóvenes. Bastantes familias tienen algún miembro que vive en Europa o Estados Unidos, y muchos sueñan con hacerlo también, y vivir como nosotros lo hacemos.

Ser liberal está muy bien en Ibiza. Aquí es más razonable adaptarse a lo que hay, o bien escoger como destino un resort playero en Mbour, Sally o Cassamance, donde podrás encontrar todo el vicio que hayas sido capaz de imaginar.

Incluso algo tan inocente y cotidiano como beber una cerveza resulta complicado según donde estés. En Ndokh, en Boucoul, y en algunos de los destinos de voluntariado, es imposible si no te la llevas tú, y acepta que cuando llegues te la vas a beber caliente.

Puedes visitar “Le Noctambule” en Toucar, si tu destino es Ndokh, o bien el sórdido chiringuito sin nombre de Louga, si has elegido Boucoul. Te servirá hacerte una idea de la “vida nocturna” de las zonas no turísticas. Si perteneces al sexo femenino, aplica el sentido común.

A veces te encuentras con situaciones absolutamente disparatadas. A cada cual elegir si quiere llevarse las manos a la cabeza, y quejarse de todo, o bien esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Yo en las primeras ocasiones elegía la opción primera, con bastante riesgo para mi salud mental. Pero después, viendo la poca efectividad, me pasé a la segunda, en la que sigo cómodamente instalada.

Ese tipo de situaciones se dan con gran frecuencia si estamos hablando de utilizar los variopintos transportes públicos que ofrece el país. Autobuses, taxis, “horaires”, “sept places” , “clandos”, “particulières, y por supuesto la “charette”.Solo de transportes podría escribir un anecdotario entero. Y tomármelo a broma me ha servido casi siempre para que no me “saltaran las bielas”, y nunca mejor dicho.

Es curioso, pero por algún flujo de energías inexplicable, todos mis nervios del hemisferio norte se transforman en paciencia una vez que aterrizo en Dakar.

Aunque debería decir “una vez que salgo de Dakar hacia cualquier otro rincón perdido de Senegal”. Porque a decir verdad Dakar me sigue resultando muy hostil, y los días que paso allí me cambia el humor. Y no para bien, precisamente.

LO SIENTO POR DAKAR

Con esta presentación de la capital del país, no quiero desilusionar a nadie. Pero siendo objetivos, la ciudad es fea, desordenada, sucia, ruidosa, en un atasco endémico y llena de gente que parece estar todo el día enfadada.

Si después de una estancia en Dakar le sabéis ver otras virtudes y atractivos, por favor, decídmelo (no estoy hablando de los hotelazos de la Corniche).

Si llegáis al Lago Rosa y lo veis marrón, no os alarméis. Yo siempre lo he visto así. Rosa está muy pocas veces salvo que lo retoquen con photoshop.

Si os acercáis a la isla de Ngor y os parece una mierda, no os preocupe confesarlo. Es una mierda.

Si preferís algo más VIP y os vais a la de Gorée, a primera vista os agradará más, porque es cien por cien turística. Limpia (lo que se ve), cuidada (para lo que hay en el país) y llena de morenos estupendos a la caza de la turista. Para gustos, colores.

PENSAMIENTOS PARA NO FLAQUEAR

Por mucho que las hayas pensado, las cosas nunca salen como tú quieres, pero siempre salen.

El camino no es de rosas, y nadie tiene la receta para sentirse a gusto e integrado o integrada en un país con costumbres y culturas tan diferentes. Pero hay tres ingredientes que son fundamentales:

Respeto, paciencia y sentido del humor en proporciones variables según la situación. El aliño que se lo ponga cada cual.

Tampoco estoy diciendo que haya que ceder en todo. Somos toubab (como se dice blanco en wolof, y en serer). Piensan que todos tenemos dinero, y en muchas ocasiones se creen en derecho de pedirte el reloj, las zapatillas o hasta que les pagues sus facturas.

También intentarán que te adaptes a su ritmo, que está basado en el “para que vas a hacerlo hoy pudiendo hacerlo mañana”. Depende de tus expectativas, puedes aceptarlo. Si vienes a hacer un proyecto, tendrás que ser tenaz e insistente y no apartarte de tus objetivos.

En todo caso, encontrar el equilibrio entre las cosas que son fundamentales, y aquellas en las que puedes y debes adaptarte a las circunstancias es un ejercicio agotador, pero la única manera de salir adelante. A estas alturas, yo creo que ya le he cogido el punto.

Estoy orgullosa de mi labor, que pienso seguir desarrollando, pero sobre todo de que he conseguido sentirme aquí tan a gusto como en mi casa, y aunque suene a tópico ha cambiado mucho mi visión del mundo, de las personas, de la convivencia y de la cooperación.

No pretendo que lo que he escrito se ajuste a la realidad. Simplemente es mi realidad. La vuestra, aun visitando los mismos lugares y teniendo las mismas experiencias, será seguro distinta. Esa es la magia.

Abril 2016

Ana Fuertes. Huesca