Ana Fuertes: delegada en Senegal

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Una vez más, he vuelto a Senegal donde ya me encuentro como en casa.

Hasta a las vicisitudes de los transportes públicos me he acostumbrado ya…e incluso Dakar no me parece tan feo como en el primer viaje. En tres años, y con el cambio de gobierno, es cierto que se aprecia bastante movimiento, y algunas mejoras a nivel de comunicaciones especialmente en los accesos a las ciudades y las rutas principales. Pero, falta mucho camino. Todo se hace de forma muy desordenada. Hay unas ganas tremendas de salir de la miseria, de avanzar hacia el desarrollo, pero ese avance es algo caótico, como todo allí. Mientras tanto, a pequeña escala podemos seguir actuando.

El trabajo de CCONG en Ndokh sigue a buen ritmo, pero ahora hay otro frente abierto en Boucoul (Louga) y nuevas posibilidades en la región de Saint Louis. Los vecinos de Boucoul están entusiasmados. Un poblado grande, que antes tenía treinta casas y más de quinientas personas, acoge ahora solamente a cinco familias, y un total de ochenta y tres vecinos. Son supervivientes. Estaban y están convencidos de que allí pueden ganarse mejor la vida, educar a sus hijos, y vivir más dignamente que sus vecinos que decidieron un día emigrar a Touba o a Dakar. Cuentan historias tristes de sus familiares en éxodo: la mayor parte de ellos, deambulan por las calles vendiendo gafas de sol, paraguas o cepillos de dientes, y muchos estarían dispuestos a volver a Boucoul si pudieran tener allí alguna actividad. Han visto con claridad que la ayuda que les ofrecemos es la oportunidad que estaban esperando para mejorar. Están unidos y tienen las ideas muy claras. No hay que enseñarles. El aislamiento y el instinto de supervivencia ya han hecho esa labor, y con esa carga a sus espaldas son ellos los que nos enseñan a nosotros. Simplemente hay que apoyarles, y escuchar sus peticiones, que son muy sensatas y defendibles.

Con un pequeño empujón, la sostenibilidad del proyecto está asegurada, y el desarrollo de Boucoul se ve ahora mucho más cercano. Las sensaciones y emociones vividas allí soy incapaz de escribirlas. Hemos trabajado mucho, pero más hemos reído y compartido. Personas excepcionales que el mundo se pierde porque están aisladas en un pequeño rincón de Senegal.

Conoce más sobre el proyecto: Enciende una luz en Ndokh

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